¿Cómo se puede evitar el acoso en las aulas?
La palabra clave es la prevención, pero no basta con ella. Para que el entorno escolar se convierta en un lugar seguro para los niños y niñas, necesitamos que toda la comunidad se implique. Esto incluye a alumnos, profesores, responsables del centro educativo y, por supuesto, a los padres de los niños o jóvenes.
Anular el efecto rebaño
Si acabamos con ese efecto rebaño que veíamos antes, estaremos dejando al acosador en situación de desventaja. Para ello, hay que explicarles a los estudiantes que no deben consentir conductas violentas ni hacia sí mismos ni hacia otros.
Lo que buscamos es dejar al acosador o acosadores aislados. Que se den cuenta de que lo que hacen ya no los convierte en el centro de atención, sino que es algo que sus compañeros repudian.
Esto solo podemos conseguirlo trabajando con los estudiantes a través de charlas y actividades que les ayuden a comprender lo grave que es no hacer nada cuando otro está siendo acosado. Si liquidamos el efecto rebaño, convertimos a los niños en los mejores guardianes frente al bullying.
Desarrollar la confianza entre padres e hijos
Los padres siempre son un referente para sus hijos. Cuando un niño tiene un problema, o una duda importante, seguramente la consultará antes con su madre o su padre que con un tercero. Pero esto no sucederá si no hay confianza. Aunque el tiempo en el que padres e hijos pueden estar juntos sea limitado, hay que aprovecharlo al máximo. Hablar es la puerta que da acceso a la confianza, y hay que hablar de todo, de cosas importantes y de las que no lo son. Si el niño sabe que está en un ambiente seguro y que puede hablar con sus padres de cualquier cosa, seguramente acabará hablando con estos de sus problemas en el colegio o de si ha visto a compañeros abusar de otro.
Dar ejemplo
El adulto debe ser más que una figura de autoridad para niños y jóvenes, debe ser un líder. Convertirse en un modelo a seguir. que no podemos exigirles a los niños que lean si en casa nadie lee, tampoco podemos pedirles que traten con respeto a otros si nosotros no lo hacemos. Padres, profesores y todos los adultos que rodean a los menores deben tratar al resto con amabilidad y respeto. Los niños, de forma inconsciente, asimilarán este comportamiento y lo aplicarán con los demás, sean adultos u otros niños.
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